¿Por qué dormir poco engorda? Acá te contamos

Los estudios se detallan claros al respecto: las horas de sueño influyen en el peso de la gente. Exactamente, tanto los jóvenes como los mayores que pasan en la cama escasas horas tienen más compromiso de obesidad.

Un caso de muestra claro de esto es el Estudio de Salud de Enfermeras (Nurses’ Health Study), en el que los estudiosos siguieron a cerca de 60.000 mujeres a lo largo de 16 años, preguntándoles sobre su peso, hábitos de sueño, la dieta y otras características de su estilo de vida. Al comienzo del estudio, todas las mujeres estaban sanas y ninguna padecía obesidad. Pasado el tiempo del estudio, las que dormían 5 horas o menos durante la noche poseían un 15% bastante más de compromiso de transformarse en obesas, frente a las que dormían 7 horas.

Ir tarde a la cama: comer más comestibles calóricos

Y, parece ser, el instante del día de acostarse, es otro aspecto considerable. Cuanto después va un individuo a la cama, más opciones de engordar: porque incrementa el apetito por los comestibles más calóricos y por los hidratos de carbono, así como ha reconocido uno grupo de estudiosos del Laboratorio del Sueño y Cronobiología del Hospital Universitario de Pennsylvania (EEUU), y anunciado en la revista Sleep.

Se conoce, además, que el sobrepeso y la obesidad incrementan el compromiso de desarrollar insomnio, ansiedad o estrés. Estos últimos son otros componentes que influyen en el incremento de peso, lo que transforma los inconvenientes de sueño en un ‘noria’ que puede conducir a la ganancia de kilos. Los estudiosos llegaron a estas conclusiones luego de investigar la evolución de un grupo de 225 personas sin sobrepeso, con edades comprendidas entre los 22 y los 50 años, a las que se controló en condiciones de laboratorio a lo largo de 18 días consecutivos.

A los competidores se les dividió en dos grupos. Al primero se le restringió el tiempo de sueño a 4 horas por noche (de 04:00 a 08:00 horas), en tanto que al segundo aumentó la estancia en la cama a lo largo de diez horas. El horario de las comidas fue el mismo para todos los competidores. Los autores de la exploración avisan en sus conclusiones que solo una noche de desvelo es bastante para modificar los bioritmos normales del organismo y tender a comer más comestibles ricos en grasas. El cansancio físico se encuentra dentro de los efectos más visibles en la gente que duermen mal o poco, pero además lo es el incremento del apetito, primordialmente a lo largo de las horas nocturnas en las que se está despierto.

En la situación de los jóvenes

Los estudiosos piensan que en el último período se han popularizado entre la gente los pésimos hábitos de sueño que, unidos al sedentarismo y a la mala nutrición, perjudican dificultosamente la salud. Y en la situacion de los inferiores, estos tres componentes se producen de manera generalizada, creciendo en ellos el sobrepeso y la obesidad.

Según una exploración del Centro para el Desarrollo y Avance Humano de la Facultad de Michigan, los jovenes de entre 9 y 12 años que dormían menos de nueve horas todos los días son más propensos a ganar peso que esos que dormían más. Los chicos que cursan principal deberían reposar entre 10 y 12 horas por noche, de acuerdo con la Fundación Nacional del Sueño de EEUU. No reposar lo bastante puede cambiar el metabolismo de los hidratos de carbono y provocar deterioros en la tolerancia a la glucosa, lo que puede perjudicar el peso, según recogió la revista ‘Pediatrics’.

Los mecanismos

Tenemos la posibilidad de saber que existen varios ‘caminos’ por los que la privación del sueño puede incrementar las opciones de incrementar el peso:

-Las personas privadas de sueño tienen la posibilidad de estar bastante cansadas para llevar a cabo ejercicio y disminuyen el gasto calórico.

-No reposar lo bastante incrementa la necesidad de consumir más calorías, del mismo modo que al estar más tiempo levantados hay más chances para caer en la tentación de picotear.

-Factores biológicos: La carencia de sueño además altera la estabilidad de las hormonas clave que administran el apetito. De hecho, reposar menos disminuye la secreción de leptina, una hormona que elimina el apetito y, por el opuesto, incrementa los escenarios de grelina, una hormona que impulsa el apetito.

Desde el Centro de la Obesidad queremos comunicar esta información con todos para ayudar a un mejor entendimiento de los hábitos que se oponen a sostener un peso saludable y porque suponemos que todos ellos forman parte considerable de la guerra contra la obesidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *